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Valencia
Terra i Mar ofrece al visitante una amplia gama de atractivos turísticos para
disfrutar durante su estancia: larguísimas playas de arena dorada y montañas en
el interior; instalaciones para practicar deportes al aire libre: desde el golf
hasta la vela; un intenso calendario cultural, fiestas tan conocidas como las
Fallas, infraestructuras turísticas para todos los gustos, una gastronomía
sabrosa y mediterránea, instalaciones idóneas para la celebración de congresos,
espacios para el ocio y la cultura como la Ciudad de las Artes y las Ciencias
en Valencia.
Valencia
puede ser una ciudad de tópicos: la luz, la luna, la pólvora, la paella, las
flores, las fallas. Son claves para tratar de explicar lo que, en realidad, no
se puede contar con palabras. Hace falta visitar y conocer Valencia para
comprobar que tradiciones centenarias conviven junto a la modernidad. Que el
mar y la ciudad son compatibles. Que el verde de la huerta puede mantenerse
junto a una moderna trama urbana. Que, de día y de noche, Valencia es única.
Ahora, la capital del Turia es más. A los innumerables atractivos con los que,
desde siglos, cuenta la ciudad, se une una serie de llamativas infraestructuras
como la ciudad de las Artes y las Ciencias y el Museo Príncipe Felipe que, como
no podía ser de otra manera en este enclave, están unidos a la cultura.
Valencia tiene su guinda. Aunque no descansa y sigue adornando su suculenta
presentación. 
Accesos: La A-7 enlaza con la
red europea de autopistas. La N-340 comunica la ciudad con el litoral, mientras
que la N-III la une con Madrid. El aeropuerto mantiene líneas regulares
nacionales e internacionales. El acceso también es posible por ferrocarril.
El casco antiguo
El
casco antiguo está delimitado por la ruta del tranvía, que marca el sendero por
donde hasta 1865 estuvieron las murallas de la ciudad. Aquí encontramos la
mayor concentración de monumentos, pertenecientes en su gran mayoría a la época
de esplendor tras la reconquista, en 1238, cuando Jaime I tomó la ciudad de
manos moras. De este modo se puede hacer un cómodo recorrido a pie, pasando por
las últimas plazuelas y callejas solitarias que quedan en Valencia:
Comenzamos en la Catedral, de estilo gótico primitivo
(a pesar de que a ella se han añadido durante los sucesivos siglos partes de
diversos estilos). Tiene tres portadas, una románica, otra gótica y otra
barroca. La Capilla Mayor es barroca y las laterales neoclásicas. Destaca en
ella su impresionante cimborrio, la torre campanario de planta octogonal,
símbolo de la ciudad, al que llaman los valencianos el "Micalet"
(o Miguelete). Desde su azotea se divisa una preciosa panorámica; (y si tiene
paciencia como Víctor Hugo, quizás logre contar los 300 campanarios que
el afirmó que poseía la ciudad).
Pero el dato más extraordinario es si duda la Sala Capitular, donde se venera
el que se considera el Santo Cáliz que Jesucristo consagró en la Ultima
Cena.
El Museo de la Catedral expone pinturas de Goya y Jacomart, orfebrería
de Cellini, tallas de Paggibonsi, cuadros de la Escuela Valenciana del s. XV al
XVII y una extraordinaria Custodia que por ser más moderna no tiene menos valor
que otras de mayor antigüedad.
Junto a la Catedral, está la Basílica de la Virgen de los
Desamparados, ("Mare de Deu dels Desemparats"), la
patrona de la ciudad, y en un callejón inmediato el Almudín, almacén de
trigo de la época medieval, hoy restaurado y convertido en Museo. Siguiendo
hacia el Este, en una pequeña plaza, está la Iglesia de San Esteban,
donde, según la tradición, el Cid casó a sus hijas y San Vicente
Ferrer fue bautizado. En la cercana calle del Palau está el Palacio de
los Almirantes de Aragón, y en la de Trinquete de Caballeros, la Iglesia
de San Juan del Hospital, de elegante gótico, como lo es, si no aún más, el
Convento de Santo Domingo, en la Plaza de Tetuán, a pesar de las
añadiduras de los siglos XIV y XV en su interior o la portada diseñada por
Felipe II.
El Río
En
el río Turia nos encontramos con tres puentes de traza ojival, el Puente del
Real, el Puente de la Trinidad y el Puente de Serranos, con
las Torres de Serranos antigua puerta de la muralla (s.
XV), que tiene tanto lujo de arco de Triunfo como solidez de bastión castrense.
El cauce del río Turia, provocó en el año 1957 una inundación que causó
numerosos muertos y destruyó gran cantidad de edificios, por lo cual se decidió
desviarlo a las afueras de la ciudad. Ahora el antiguo cauce del río es
el escenario del deporte y del recreo de todos los valencianos ya que por él
pasean, corren, van en bicicleta (sobre todo de montaña), juegan al fútbol, al
rugby, al base-ball, patinan y hacen gimnasia a diario los miles de ciudadanos
que se congregan en este agradable pulmón de vida que es El Río.
El IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno) es un gran museo que no
deben perderse los amantes de las nuevas tendencias del arte (Escultura y
Pintura). Constituye uno de los tres mejores museos de arte moderno de España.
Está ubicado enfrente del antiguo cauce del río, a la altura de la Escuela de
Idiomas, que está justo al otro lado del cauce.
La Lonja y sus cercanías
Por la calle de Serranos llegamos a la Plaza
de Manises, donde se encuentra el edificio de la Diputación, situado
en un bello palacio y la fachada posterior del Palacio de la
Generalidad, sede del Gobierno de la Generalitat. Este edificio del s.
XV ofrece gran interés por las pinturas murales del Salón de las Cortes,
el Salón Dorado y la Galería de Retratos de los Reyes de Valencia.
De aquí llegamos a la calle de Los Caballeros; antiguamente barrio
aristocrático, cuya prolongación termina con otro famoso portal las Torres
de Quart (1441) y a la plaza del Mercado donde se encuentra el que quizás
sea el mejor monumento arquitectónico valenciano; La Lonja,
construida por los mercaderes valencianos en 1483 como sede de la Contratación
y del Consulado del Mar.
Justo al lado se encuentra la barroca Iglesia de los Santos Juanes, cuya
bóveda pintada por Palomino, en su época tuvo una de las más grandes pinturas
murales del mundo y el Campanil de la Iglesia de Santa Catalina,
también barroco.
Desde aquí se llega por la calle Torno al Palacio del Marqués de Dos Aguas,
de estilo rococó. Su delirante portada se debe a la imaginación del pintor
Hipólito Rovira, que murió loco. En contraste con éste sería de gran interés
visitar el Colegio del Patriarca (1603), por su austeridad típica del
Renacimiento español, o la Universidad, neoclásica, que está justo detrás, o el
vecino y grandioso Palacio de Justicia, también neoclásico, coronado con
una gran estatua de Carlos III y a pocos metros, se encuentra el nuevo
puente diseñado por el arquitecto valenciano Santiago de Calatrava,
inaugurado en 1995 y conocido como la Peineta por los habitantes
de esta ciudad.
El barrio del Carmen
No
se puede decir que se conoce la esencia de Valencia si no se conoce este
barrio; el más castizo y bullanguero, quizás es el superlativo de lo que en
general es toda la ciudad. Su plaza central, a la que afluyen las calles de
mayor movimiento mercantil, y las del ocio, donde están los espectáculos, bares
y restaurantes más acreditados, presenta el más vivo espectáculo. Las terrazas
de los cafés, los puestos de flores, los escaparates, y el continuo ir y venir
hasta la noche hacen de este barrio un atractivo especial.
El Ensanche
El
Ensanche, como reforma urbanística reciente ofrece la apacible atmósfera que
provoca su población burguesa y burócrata. Un paseo por esta zona le hará
comprender la Valencia de hoy.
Los jardines
Como
dice la canción "Valencia es la tierra de las flores.." y
estas se pueden apreciar aquí en su más intenso colorido y fragancia. Para ello
nada mejor que tomarse tiempo para darse un paseo por los bellos parques que
ofrece esta ciudad. Los Jardines de la Alameda o los Jardines de
Monforte ofrecen esa bella atmósfera, neoclásica y romántica, del siglo
XVIII con sus bellos arriates y arboleda adornados con estatuas y fuentes con
juegos de agua. Merece la pena visitar Los Jardines del Real
o Viveros, que poseen las más bellas rosaledas y sus pinares, sobre el
montículo sobre el que estuvo edificado el viejo palacio real, son el deleite
del paseante que se podrá perder entre curiosas ruinas y fuentes. En él se
encuentra el parque zoológico. Una atmósfera más original ofrece el Jardín
Botánico, rico en plantas exóticas.
Adicionalmente Valencia cuenta con un buen numero de paseos ajardinados como el
Paseo de Valencia al Mar en la Ciudad Universitaria o la Gran Vía,
donde se respira la frescura mediterránea.
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